Un regalo de Dios
Es un texto antiguo, quisiera creer, pero ...Lo humano es tan real y lo divino tan...
Porque Marx y Nietzsche han muerto, porque, sin embargo Dios vive y les ha sobrevivido, y por mucho más, la vida sigue.
Sobre la tienda solitaria del mundo, en un bosquecillo, digamos que vive, que vive una criatura, una criatura que es libre porque es lo que es, y es lo que quiere y desea ser; que es feliz y que cree en Dios.
Digamos también que a su lado vive, digamos que vive una criatura que es lo que no es, que quiere ser lo que no es, que no es libre porque desea ser otra, que no es feliz y por eso no cree en Dios.
Esta criatura da un paso y mira a quien tiene a su lado, se pone frente a ella y mira sus ojos, ve que los ojos de ella están llenos. Vuelve a dar unos pasos hacia el agua y mira en ella, sus ojos están vacíos.
Se acerca y toma su mano, la mano de ella, su mano está caliente, pero la suya está fría.
Su corazón no palpita, pero la de ella sí; está siempre funcionando.
Se sienta en la hierba y se pone a pensar, porque si, a pesar de estar vacía tiene aún el don de pensar, apoya la mano sobre su barbilla y piensa, día y noche, noche y día, durante cinco soles. ¿Porqué yo no soy como esa otra criatura? . Se levanta y a la criatura que está a su lado le pregunta:
- Dime, ¿porqué tú no eres como yo?- Y ella le respondió.
- Por qué yo quiero ser lo que soy, porque no deseo ser otra cosa de la que soy, porque yo soy libre para hacer, porque mis ojos están llenos, mis manos son calientes y mi corazón vive, porque sé y soy que es la felicidad, porque creo en la vida por la vida y en la vida. Porque creo en Dios y porque Dios es y siempre ha sido.
-Yo no creo en Dios. Él ha muerto.
-Mírate, tú lo has hecho con tu Dios muerto. Vive, pero no lo harás sino crees en Él.
-No puedo creer, nunca lo haré.
La otra criatura sintió pena, bajó los ojos al suelo y por sus mejillas rodaron dos lágrimas que cayeron al suelo como gotas de lluvia; volvió a levantar sus ojos y ella ya no estaba, se había ido.
Se sentó en la hierba y miró al cielo, la misma nube de siempre vagaba solitaria.
Porque quería ser lo que era y porque deseaba sólo ser lo que era, porque era libre, porque creía en la vida por la vida y en la vida, porque Dios es y siempre lo ha sido, la criatura recibió todos esos regalos de Dios.
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